domingo, 4 de julio de 2010

Desde el infinito hacia el abismo

Soplan desde el Olimpo
cuatro búfalos dorados
y los mares se agitan
solo de vez en cuando
Tengo frío en mis pómulos
pero no tengo otros,
y no hay nadie más
en esta colina, en esa tristeza.

Qué saben de maldad
esos hipócritas masl vestidos
si lo único que hacen es teatralizar
la vida cotidiana de unos pobres humildes
En cambio yo, no tengo fin
en este largo descenso,
sin final, sin destino
dicen algunos que no es posible.

No hay consuelo alguno
y sólo me queda recorrer la colina,
no caeré por ningún precipicio,
pues me mantengo cuerdo pero sin sentido
¿Acaso me creen mentiroso o desconocido?
No escuchan mis palabras, por lo visto.
Yo nada sé del dolor ajeno, soy un maldito egoísta.

Tibia está mi cama
aunque no tengo sueño
Ocupada está mi almohada
pero yo no estoy, aunque me veo.
en una sola nota de piano
que se soltó antes del anochecer
se encuentra mi vida anterior
la luz, la sangre, los sentidos.

Y en al serenidad absoluta
no me siento cómodo
le tengo miedo al silencio quizás
o será que prefiero la risa de tí, humana deidad
No me conozco, resuena en mis oídos
es una marcha solemne
tocada por alguna fanfarria
de poca monta, fallecida.

Tánatos me espera
ya ha fijado la cita
me negaré ahsta el final
pero no tengo más remedio.
Sucia está mi alma de pecados,
la impunidad me cubre,
todo el Hades se me ríe,
no veo nada, caigo rendido.

Veo mis ojos consuelo,
y lloro por mi que sé
no tengo prisa para la partida
pero desde abajo me piden
Miedo no tendría si aquí estuvieras
pero me has abandonado en virtud
de alguien humano pero no frío
NO TENGO DERECHO A SER LLAMADO HUMANO.

Un alma se ha perdido
en el mar de la amargura
nop hay quien la rescate
no hay más heroínas.
Supongo que ya no soy visible
pero mis lágrimas son reales
¿No pueden verlas?
Ya he caído, no lo sabía.

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